3 de setembre de 2012

Un gobierno de ignorantes


El gobierno central le regaló al sector cultural un incremento de 13 puntos de IVA como consecuencia del cambio de tipo. La actividad cultural, excepto la lectura de libros, ya no es una necesidad básica de la población aunque nuestra constitución siga considerando un derecho fundamental de los ciudadanos el acceso a la cultura. La medida supone que España aplicará a las entradas un tipo de IVA muy superior a la mayoría de países de la zona euro donde la media es del 9%.
Según un estudio de impacto que la Federación Estatal de Asociaciones deEmpresas de Teatro y Danza encargó a ICC, el nuevo tipo impositivo provocará un descenso de la demanda entre el 18,3% y el 22,7% que, en términos de entradas vendidas, significa una pérdida de entre 2,3 y 2,9 millones de espectadores. Esta reducción de consumo comportará una pérdida de facturación de entre el 29,7% y el 33,5%, una pérdida de empleo estructural de entre 1.538 y 1.909 puestos de trabajo y el cierre de un 20% de empresas. El estudio indica que el aumento de la recaudación fiscal por IVA en el primer año oscilará entre 18,4 y 20,5 millones de euros. Pero la reducción de ingresos de seguridad social, de impuesto de sociedades y de IRPF, junto con el incremento de gasto en desempleo, tendrá unos efectos indirectos negativos para el propio Estado de entre 15,0 y 18,7 millones de euros, con lo que el diferencial entre el aumento de los ingresos del Estado por IVA, por un lado, y su impacto negativo, por el otro, en el escenario más positivo comportará un aumento de ingresos de 5,5 millones de euros. La conclusión del estudio es que, desde la perspectiva coste/beneficio, los resultados estimados no compensan la incidencia negativa que la medida tendrá en el sector.
La estimación se basa en estudios realizados sobre la elasticidad de la demanda, basados en modelos econométricos, en los que se establece una elasticidad de 0,81 en los bienes no duraderos como las artes escénicas. Sin embargo, la situación económica extrema en la que nos encontramos hace suponer mayor elasticidad y en el estudio de impacto se proyectan tres escenarios distintos con elasticidades entre el 0,9 y el 1,3. Aunque los modelos econométricos establecen un sistema de cálculo objetivo que permite hacer proyecciones, consideramos que para una parte de espectadores la variable precio tiene una incidencia relativa menor, tal como apuntamos en un artículo anterior.
Más allá del impacto económico de la medida lo que me interesa analizar son las razones que la explican. En el momento de conocer la decisión del gobierno me quedé atónito porque no entendí nada. Mi pensamiento lógico siempre busca una explicación a las cosas que pasan, y cuándo un hecho no tiene explicación lógica mi mente se bloquea temporalmente. Desde hace algunos meses el sector está navegando entre tempestades: la reducción drástica de ayudas públicas, la morosidad, la pérdida de espectadores en las ciudades de Madrid y Barcelona, la reducción de contratación del 60% en el resto del territorio, el espejismo de una ley de mecenazgo, etc. El sobreesfuerzo ha debilitado al sector. Y justo en este momento llega la estocada del IVA!
Hay tres hipótesis explicativas: una decisión tomada con frivolidad, un menosprecio del valor de la cultura, o la respuesta a un agravio desde la mayoría absoluta. No voy a especular cuál de las tres es la más probable porque, en el fondo, son la misma. No es que el gobierno esté en contra de la cultura, es que el gobierno actual no sabe qué es la cultura ni para qué sirve! Ya me gustaría que se tratara de una decisión ideológica (una apuesta por una sociedad inculta y dócil, por ejemplo) porque entonces podría haber discusión de argumentos y llegar a un punto de encuentro. Pero ¿qué se puede negociar con un gobierno de ignorantes?
Pablo R. Barreno escribió en el foro Linkedin de Mercartes 2012 que el sistema español se ha desestructurado al desmoronarse financieramente el sector público y que en las actuales condiciones económicas los modelos basados en la intervención del Estado son inviables. Considera que la lógica nos hace mirar inevitablemente a los sistemas anglosajones basados en compañías y empresas sin ánimo de lucro muy enraizadas en la sociedad civil. Gonzalez Julián, participante en el debate, argumenta que desde hace tiempo es defensor del modelo mixto y considera que UK no es España y que el modelo anglosajón no se instala automáticamente porque en cada país hay factores sociales y económicos que condicionan la viabilidad de un modelo. Piensa que debemos dejar de traer a especialistas anglosajones que nos digan lo que ellos hacen y construir un modelo propio que requiere cambios en el marco institucional, cambios de mentalidad y aprender a captar fondos de otras fuentes.
Si ya no es viable un modelo basado en la intervención del Estado, tal vez el único camino sea incrementar el arraigo social de las artes escénicas. O sea, crear demanda desde la base. Conseguir que muchos ciudadanos consideren que las artes escénicas aportan valor a su desarrollo personal y colectivo. Si compartimos este objetivo, debemos explorar la manera de conseguirlo. Hay muchas experiencias en nuestro contexto social que nos hacen luz al respecto.
Me permito recordar también lo que dicen los manuales: en tiempos de escasez de demanda hay que explorar nuevos mercados o inventar nuevos productos. Seguramente debemos operar en lógica global, salir al exterior y buscar nichos de demanda en nuevos mercados. Pero al mismo tiempo debemos innovar en producto: algunos teóricos apuntan que la función de las artes escénicas en una sociedad que transita hacia la virtualidad digital es aportar experiencias estéticas en vivo, intensas, singulares e irrepetibles, basadas en la interacción entre intérpretes y públicos. Tal vez llegó la hora de cerrar la etapa del teatro a la italiana y romper la cuarta pared.
En estos momentos necesitamos la complicidad de todos. Aprovecho para recordar que el sector en pleno está invitado a participar en Mercartes (Sevilla, 14 y 15 de noviembre) por tres motivos: porque es una ocasión óptima para establecer acuerdos comerciales y dinamizar el mercado, porque participar en un encuentro presencial de esta magnitud aporta energía para seguir luchando, y porque hay que mostrar a la sociedad que las artes escénicas tienen capacidad de reacción para hacer frente a un futuro complejo. Nos veremos allá.

Publicado en Artez. Setiembre 2012
www.artezblai.com 

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