Lo de “nuevo” es relativo, porque todo está inventado. Me refiero a que es un concepto que marca una tendencia de futuro.
Cuando era Director de Cultura del ayuntamiento de Sabadell, una ciudad de 200.000 habitantes a 20 kilómetros de Barcelona, hice las cuentas y vi que me salía más barato pagar a todos los ciudadanos que quisieran el transporte y la entrada a teatros de Barcelona que mantener recintos escénicos propios y sostener programaciones estables. Me pregunté qué valor añadido tenían las programaciones escénicas en teatros de proximidad para justificar el sobregasto y me convencí del valor de la experiencia escénica compartida por la comunidad territorial.