20 de març de 2013

Las políticas de creación de demanda en el ámbito escolar


En la actual etapa democrática el sector de las Artes Escénicas, gracias al apoyo de las Administraciones Públicas, ha podido desarrollar una oferta de calidad, diversificada y accesible. Las políticas de oferta han activado rápidamente la demanda latente y nos han mostrado unas estadísticas de espectadores que han ido creciendo de forma sostenida hasta el año 2008 pero han captado públicos reactivos e inestables debido a que no han ido acompañadas de políticas de desarrollo estructural de la demanda. El sector, en el actual contexto económico, tiene dos retos básicos: salvar la oferta -en el corto plazo- y reforzar la demanda -en el medio plazo-. En este nuevo escenario los públicos pasan a ser el principal factor de sostenibilidad del sistema escénico.
Las políticas de creación de demanda se pueden desarrollar a través de varias estrategias: inducción de primeras experiencias escénicas a públicos con demanda inexistente a través de impactos promocionales; creación de valor de contexto a través de los medios de comunicación social; y, sobretodo, incorporación de las prácticas escénicas en el sistema personal de valores y hábitos de vida a través de la educación.

Los ciudadanos construyen su sistema de valores de forma espontánea a partir de su experiencia vital, especialmente durante la infancia y adolescencia, pero la educación pretende incidir en la formación del sistema de valores para optimizarlos en la dirección que cada sujeto educativo considere de interés.
La gran aportación que puede hacer el sistema educativo en el desarrollo de las artes escénicas no es en el ámbito del consumo sino en la creación de valor. Tal vez hacen falta menos autocares trasladando niños al teatro y más prácticas escénicas de creación en el espacio escolar, o un equilibrio interactivo entre ambas prácticas.
Está claro que el sistema educativo en España no apuesta por las artes escénicas. Los responsables de la política educativa y la mayoría de docentes no otorgan valor educativo a las artes escénicas. Pero hay una parte importante de profesionales de la educación que las valoran mucho y estarían dispuestos a incorporarlas en su quehacer diario si no tuvieran tantas restricciones y un poco de ayuda.
Esta afirmación se sustenta en mi experiencia profesional como responsable de la evaluación que estamos realizando en el Programa CaixaEscena de l'Obra Social de La Caixa. En este programa participan más de 250 IES de varias ciudades y varios miles de alumnos. El programa ofrece, a través de su portal web, recursos y ayuda para desarrollar prácticas escénicas en el centro educativo. Los docentes que se inscriben voluntariamente pueden descargar recursos escénicos de gran calidad elaborados por profesionales reconocidos, recibir ayuda en la creación y desarrollo de grupos de teatro con escolares, participar en actividades de formación escénica on line y presenciales, y poder intercambiar recursos y experiencias con los demás docentes que participan en el programa.
La evaluación ha mostrado unos resultados óptimos en varios aspectos: mejora del rendimiento escolar por el valor instrumental del teatro como didáctica participativa, mejora del clima de grupo e integración de escolares en situación marginal, interiorización de valores cívicos (respeto al otro, solidaridad, aceptación de la norma colectiva, disciplina personal, etc.). Lo más sorprendente es que en muchos casos el interés por participar en prácticas escénicas trasciende al contexto escolar, es decir, que los alumnos que han participado en el programa se interesan por las artes escénicas fuera del contexto escolar. Esto es exactamente lo que queremos decir cuando hablamos de creación de demanda estructural.
La presencia de las artes escénicas en el sistema escolar no se puede resolver por la vida legislativa. Sólo funcionará si ofrecemos a los docentes interesados por desarrollarlas en su actividad profesional el apoyo necesario para que no se sientan solos y tengan los recursos necesarios. En los grupos focales realizados con docentes del Programa CaixaEscena muchos profesores nos han expresado que anteriormente ya habían participado en prácticas profesionales o amateurs de teatro y que el sistema educativo no les facilita, a pesar de su interés, seguir desarrollando estas prácticas. A los alumnos les transmiten su pasión por el teatro, y esta transferencia emotiva de valores es lo que hace que incorporen las prácticas escénicas en su sistema personal de valores y busquen participar en ellas más allá del contexto escolar.
Estas consideraciones son compartidas por los responsables del Aula de Teatre de Mataró, un centro de formación municipal que además de ofrecer actividad formativa desde hace más de treinta años pone a disposición de los centros de secundaria profesionales especializados en teatro que les ayudan a desarrollar prácticas escénicas en el centro educativo, les facilita la participación en la programación escénica de la ciudad y les invitan a presentar su producción en una muestra anual. El impacto del Aula de Teatro en Mataró es sorprendente por las formaciones escénicas que han surgido y por la creación de interés por las artes escénicas.
Ambas experiencias, y muchas más que no he citado, avalan las oportunidades que ofrece el sistema educativo para crear valor por las artes escénicas y desarrollar políticas de creación de demanda estructural. La estrategia es apostar por los docentes interesados y dispuestos a llevarlas a cabo en su práctica profesional. Deberíamos darles un carnet para que les permita asistir sin coste a todas las programaciones escénicas públicas y privadas del Estado porque son los principales agentes de creación de nuevos públicos. Deberíamos poner a su disposición recursos escénicos, espacios de formación e intercambio como los que hemos citado para ayudarlos a crecer como especialistas en la formación de valores escénicos y para que no se sientan solos en la lucha diaria contra los obstáculos de la institución escolar. Creo que nadie duda de la importancia de las políticas educativas para el desarrollo de hábitos culturales, pero los casos relatados muestran una metodología que nos permite convertir el discurso en realidad. 

Publicado en Artez

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