11 de novembre de 2013

¿Conseguirá Platea sus objetivos?

A primeros de octubre el secretario de Estado de Cultura, José María Lassalle, anunciaba en el Congreso de los Diputados que el Gobierno central destinaba 6 millones de euros para una primera edición del programa Platea con el objetivo de reactivar la circulación de espectáculos de artes escénicas en los espacios de las entidades locales.
La propuesta se había formulado al Director General del INAEM en Mercartes 2010 y se pone en marcha cuando llevamos más de un año aplicando un IVA del 21%, medida fiscal que ha colaborado a la pérdida notable de espectadores, a la reducción de ingresos de taquilla y a la destrucción de empleo. Ya antes de la aprobación de la medida, y de forma permanente durante la temporada pasada, hemos advertido al Gobierno que el incremento de fiscalidad era letal para el sector. Los mensajes del gobierno, en boca de los responsables de Hacienda, han sido de desprecio hacia las artes escénicas y, de repente, se sacan de la chistera una partida importante para reactivar las artes escénicas. Aunque tengo dudas sobre las intenciones latentes de esta iniciativa surgida de un gobierno que no apuesta por la cultura, tengo que reconocer que es una medida que puede brindar oportunidades positivas para el sector.
El Director General del INAEM, Miguel Angel Recio, cuando presentó la propuesta dijo que el proyecto cumple tres objetivos básicos de la Secretaría de Estado: facilitar el acceso a la cultura, crear empleo y fomentar la creación española. Cubriendo el riesgo de explotación quiere facilitar que los teatros municipales vuelvan a ofrecer una programación diversificada, estable y de calidad. El alcance es significativo: 1.200 representaciones de 200 compañías en 150 teatros municipales. No hay subvenciones, el dinero es para activar la contratación.
Me surgen algunas dudas. La primera es a quién hay que dar el dinero público disponible. A veces se da a los creadores, a veces a los productores y en esta ocasión a los exhibidores. La estrategia de Platea se basa en que una mayor capacidad de contratación de los espacios escénicos municipales incentivará la producción y, de forma indirecta, la creación. El dinero se dará a los ayuntamientos, no a los ciudadanos espectadores. No me parece mal que sean los proveedores, como mediadores entre oferta y demanda, quienes administren los fondos públicos. Creo que el programa permitirá conseguir satisfactoriamente el segundo y tercer objetivo expresados por Recio (la creación de empleo y el fomento de la creación) pero tengo mis dudas de si facilitará el acceso a la cultura.
Lo de facilitar el acceso a la cultura es una frase bonita, pero vacía. Después de castigar a los espectadores con una reducción progresiva de programación en cantidad y calidad durante 3 años, ahora mejoraremos la oferta escénica. Tengo dudas de si hay que centrar aún los recursos públicos en el desarrollo de políticas de oferta. Los especialistas dicen que las políticas de oferta activan la demanda latente pero no crean nueva demanda. Además, las medidas coyunturales como el programa Platea no inciden de forma importante en el consumo de los públicos regulares de los espacios escénicos, tal como concluye María José Quero en sus estudios sobre el valor del compromiso como principal factor de continuidad de consumo. Las políticas de oferta focalizan sus efectos sobre los públicos ocasionales, los que no han generado hábitos de consumo y reaccionan ante las oportunidades de su entorno. Los espectadores ocasionales son muy importantes, pero son reactivos y volverán a desaparecer cuando se vuelva a reducir la oferta por algún motivo.
Ya es hora de empezar a desarrollar políticas de demanda! La gestión de públicos es la asignatura pendiente de los espacios escénicos municipales. Desaprovechamos otra gran oportunidad para dar un primer paso estructural. El INAEM podría haber puesto como condición para que los espacios escénicos se puedan adherir al programa la existencia de equipos de gestión profesionales en los que por lo menos una persona de dedique a la gestión de públicos con metodologías y herramientas adecuadas. Podría hacer incentivado políticas de concentración territorial de oferta para generar economías de escala como algunos municipios han empezado a realizar para optimizar sus recursos. Podría haber condicionado que una parte de este dinero se destinara a la programación familiar y escolar, la oferta que mejor desarrolla públicos. Nada de nada. Los únicos objetivos reales son el segundo y el tercero. Los públicos tendrán que esperar a que algún gobierno se de cuenta de que sin ellos la actividad escénica sólo se mantendrá con medidas proteccionistas.

Doy mi enhorabuena al Director General del INAEM que ha conseguido recursos para el sector en tiempos adversos. Me alegro por todos los agentes de la cadena de valor: los creadores, los productores, los distribuidores y los exhibidores. Me alegro por todos los que nos encontramos cada dos años en Mercartes para dinamizar el mercado. Pero en esta fiesta de los 6 millones me falta alguien: los públicos! Como que no están vertebrados en asociaciones ni federaciones no pueden formular sus demandas, pero alguien podría pensar en ellos! Llevamos muchos años con políticas basadas en el paradigma de la democratización cultural, a pesar de que en nuestra  sociedad tecnológica los espectadores empiezan a formar comunidades dispuestas a participar activamente en la gestión de las prácticas escénicas.

Jaume Colomer
Publicado en Artez 
www.artezblai.com 

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