El
periodista Justo Barranco publicó el 22 de octubre en La Vanguardia un
reportaje con el título “El telón se abreal sector privado” y el subtítulo “La Generalitat intenta salvar los teatro
locales con nuevas fórmulas de gestión”.
El periodista consideraba una paradoja de la crisis el hecho de que en las
ciudades de Madrid y Barcelona los teatros ofrecen estadísticas de espectadores
que llegan a máximos históricos mientras que muchas productoras y compañías
están en peligro de desaparecer porque muchos teatros municipales de ciudades
medianas y pequeñas han reducido sus programaciones y, en algunos casos, las
han suprimido. Esta reducción drástica de oferta comporta, por un lado, el
riesgo de que muchas compañías y productoras no puedan seguir produciendo, y,
por otro, el riesgo de que los teatros se vayan vaciando porque sin oferta
regular y de calidad se irá perdiendo el hábito de ir al teatro.
En
un artículo reciente publicado en Artez exploré líneas de financiación de los
teatros municipales para salvar su continuidad aportando algunas ideas como la concentración
de la oferta de los municipios que operan en un mismo territorio, el ajuste de
la oferta a la demanda potencial estimada para hacerla sostenible, la gestión
de la programación desde estructuras organizativas propias o externalizadas que
permitan una gestión eficiente, y la elaboración de un Plan de Gestión de
Públicos operado desde plataformas CRM. Siempre desde la perspectiva de buscar
nuevas y eficientes formas de gestión para sostener la oferta pública actual.
El periodista de LV afirma que no se trata de privatizar los teatros municipales
en situación de riesgo sino de buscar nuevas fórmulas de gestión, citando
la negociación que están haciendo sobre la cuestión los representantes del gobierno
autonómico y del sector. La apuesta del gobierno autonómico y del sector
teatral en Catalunya busca salvar la oferta pública de los municipios con
modalidades de gestión más eficientes y la cooperación público-privada, en
línea con Salvador Sunyer que considera que “los teatros públicos deben tener función de teatro público, no importa
que la gestión sea privada”.